Un niño...

En respuesta a la foto enviada por Oscar, Magaly Teillier del Valle nos escribe, con fecha 02/01/10, una carta en la que nos narra su experiencia con los niños mapuche y sus familias. Cuando Magaly visitó al pueblo Mapuche lo hizo acompañando a una delegación extranjera que constató la realidad sobre el terreno y pertenece a una comunidad eduativa en el que el 30% de los alumnos y cinco profesoras son mapuches.

Estimado Oscar, me has tocado el alma:

Estimado Oscar, en verdad se agradece la visualización que se hace de la dramática situación que viven los niños Mapuche y por supuesto también sus familias. La comunidad de Temucuicui se encuentra en la región de la Araucanía, por tanto es una situación que evidenciamos muy de cerca.
Hace un tiempo estuve de visita en esa comunidad y la situación es dramática: la comunidad Mapuche se encuentra sitiada por la la policía Los niños, desde los más pequeños, muchas veces se ven enfrentados a carabineros que, arma en mano, los paran camino a la escuela para preguntarles donde van, qué hacen... Los continuos allanamientos que se hace de sus viviendas sin contemplaciones por nada ni por nadie; la persecución de que son víctimas los dirigentes Mapuche a nivel de comunidades y estudiantes; el encarcelamiento injusto y los juicios arreglados en su contra y las torturas física y psicológica a que son sometidos constantemente, están haciendo mella en la vida de las familias mapuche; allí se está forjando, ni más ni menos, la rebeldía contra la opresión.
En los denominados "enfrentamientos" ya han muerto tres jóvenes mapuche asesinados por la espalda, cuyos autores (policía) aún gozan de impunidad; dos de estos jóvenes asesinados eran estudiantes universitarios. Hay también muchos jóvenes mapuche detenidos acusados por la ley antiterrorista, cuyos juicios se han realizado con la participación de "testigos encubiertos", que no muestran el rostro y cuyas voces han sido distorsionadas. Estos juicios, realizados a partir de la ley antiterrorista creada por la dictadura militar, son una aberración y una de las armas más sucias con que se combate las reivindicaciones del sufrido pueblo mapuche.
Los operativos policiales en la zona son muy crueles, y de ellos no se salvan niños, mujeres, ancianos; nadie está libre de sufrir la barbarie policial. A ello se agrega una prensa (los medios de comunicación) dominada por los dueños del capital, quienes ven en este pueblo a un enemigo de sus ambiciones desbordadas, Sin embargo, la crueldad llega a tanto que hay veces en que los periodistas dan a conocer algunas cosas públicamente: por ejemplo, un niño mapuche (menor de 18 años) que fue detenido en medio de una escaramuza policial, fue subido a un helicóptero y amenazado de ser lanzado al vacío si no denunciaba el paradero de dirigentes de una comunidad; la televisión mostró las imágenes en donde el niño, sujeto de los brazos por un policía, miraba el vacío a sus pies, asomado peligrosamente en la puerta del helicóptero volando por los aires. O los allanamientos en los que se llevan presos a todos los adultos dejando en la más terrible indefensión a niños pequeños, que muchas veces tratan de asistir a alguna mujer golpeada y herida… o el caso en que un niño resultó herido con más de 100 perdigones en las piernas producto de los "enfrentamientos" a que hace alusión la policía chilena, O el caso de una mujer mapuche condenada por la ley antiterrorista, enferma de cáncer de mama, que tuvo que pasar gran parte de su enfermedad (terminal según los médicos) en una cárcel....
Oscar, personalmente he visto a los niños siendo interrogados por la policía camino a la escuela; he visto el miedo en sus ojos y el temblor de sus cuerpos, sus manitos empuñadas, su impotencia contenida... he visto también sus pobres casas allanadas, la inutilización de sus enseres, de la comida y de todas sus escasas pertenencias. Los niños nacen, crecen y viven en medio de una guerra sin cuartel, desproporcionada, desmedida, con todo el poderío y armamento policial (por un lado) y del otro, sólo piedras para defenderse. Por eso la indignación ante las autoridades que utilizan todo tipo de discursos con tal de desacreditar al pueblo mapuche ante la opinión pública. Ahora descubrieron que podían culpar a los propios mapuches por la situación de desamparo en que viven sus niños,.. La verdad es que sus padres no los llevan a los enfrentamientos, ya que los atropellos, las torturas a que son sometidos, llegan a ellos de manos de la policía que entra en sus casas, en sus vidas y destruye en su paso todo lo que encuentran. Los niños han conocido lo que significa la resistencia desde la más temprana edad, y tienen miedo a separarse de sus padres porque puede significar no verlos nunca más.
Quiero contarte también el papel de los docentes en las escuelas de Temucuicui y alrededores (en toda la región). En Temucuicui hay escuelas que han sido contenedoras de la desgarradora situación de estos niños; mientras otras son aliadas del sistema y aunque se ganan la vida supuestamente educando, no hacen más que sumarse a la odiosa discriminación de que son víctimas los niños Mapuche y sus familias. Mi trabajo gira en torno a la investigación educativa, y por desgracia son muchos los casos en que los profesores entrevistados declaran abiertamente su discriminación por los niños Mapuche y sus familias-
Así, mientras algunas escuelas sirven de contención a la indefensión, angustia, miedo y -porqué no decirlo– también a la rabia que empieza a minar la vida de los niños; otras escuelas promueven la discriminación y la exclusión; y tienen gran responsabilidad en los acontecimientos que viven a diario los niños de Temucuicui y de todas las comunidades Mapuche. Este flagelo institucionalizado en la educación es propio de la época de la conquista, y las prácticas que empiezan en la escuela se replican luego en otros estamentos. Conozco a mujeres mapuche que han sido detenidas y castigadas a latigazos, tal cual se hacía con los esclavos en tiempos de la colonia; práctica que empezó con la dictadura militar y que las fuerzas policiales entrenadas para la represión aún no han abandonado.
Por otra parte, hay una gran solidaridad de la gente con el Pueblo mapuche, pero de nada vale si no son las instituciones y el Estado las que se hacen cargo de sus responsabilidades y terminan de una vez por todas con este flagelo.
Es importante que se sepa lo que realmente sucede, no sólo en Chile, sino en toda Latinoamérica. Es importante hacer conciencia acerca de la responsabilidad del sistema educativo, de los propios docentes, para cambiar esta situación. Gracias nuevamente,

Atentamente, Magaly Teillier del Valle .

1 comentarios:

Anónimo dijo...

La situación del pueblo mapuche en Chile es aún peor,y nada bueno les espera con piñera, que lo único que quiere es el exterminio total.... Desgraciadamente el mundo rompe el nexo con sus raíces, los pueblos originarios en América Latina están desapareciendo por culpa del neoliberalismo, que se lo lleva todo.