Existen alternativas a los deshaucios

Un lector nos envía este artículo sobre una posible solución, basada en la confianza, al tremendo problema social y personal de los embargos en nuestro país.
Conozco a una familia a la que van a embargar su vivienda por una deuda de 10 mil euros, son gente trabajadora y responsable, gente que merece confianza, esa palabra que tanto se usa hoy en día con los países pero que se ha borrado del lenguaje que el sistema utiliza con las personas.
Cuando se proceda al desahucio probablemente el banco considere el inmueble como uno más de sus activos tóxicos y, simplificando la cosa y asumiendo que será como nos cuentan que va a ser, rebajará su valor un 50% y lo transferirá a un “banco malo” que a cambio le entregara 5 mil euros de los cuales 2,5 vendrán presumiblemente del estado y los otros 2,5 los aportaran inversores privados, que visto como va el percal serán los bancos menos contaminados.
En resumen, la familia se queda en la calle, el banco prestamista pierde 5 mil euros y tenemos al estado y a algún otro banco menos malo con una inversión de 5 mil euros que esperan más o menos rentabilizar, según dicen, en unos 15 años.
 Y digo yo, no se podría mover el dinero de alguna manera que acabase beneficiando un poco más a todos?
Por ejemplo, puesto que el banco prestamista va a asumir una pérdida de 5 mil euros cuando transfiera el activo toxico podría asumirla rebajando la deuda de la familia que conozco. Así esta buena gente sólo tendría que afrontar una deuda de 5 mil euros que, quizás, si podrían asumir, evitando de esta forma el desahucio. Es más,  si el estado va a tener que aportar por ese inmueble 2,5 mil euros con la esperanza de recuperarlos con una cierta rentabilidad dentro de 15 años, bien podría aplicarlos para diferir en el tiempo la deuda de la familia que de esta forma quedaría reducida en estos momentos a 2,5 mil euros retrasando el pago  de los otros 2,5 al momento en que se estime que la recesión vaya flaqueando, pongamos por ejemplo 5 años. De esta forma la familia sigue teniendo su casa, el banco no declara un impagado y se ahorra un activo tóxico, el estado, si realmente confía en sus ciudadanos y en que es capaz de sacar el país a corto plazo de la crisis, recupera su inversión e incluso podría ganar algo y se evita buscarle más problemas a los bancos menos malos. Incluso se podría ir más lejos aun y estructurar la aportación del estado vía asegurar la deuda lo cual permitiría un mayor apalancamiento de los fondos.

Como se repite a la saciedad desde el comienzo de la crisis, el problema primario es la falta de confianza, una confianza que todos piden para si mismos pero que pocos están dispuestos a conceder a los demás actores de este juego de estrategia. Lo paradójico de la situación es que algunos al no confiar en los demás lo único que demuestran es que no confían en sí mismos y si tu no confías en ti mismo dificilmente lo harán los demás.